Acuñando nuestra huella

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Existe una fecha señalada en el calendario en la que acuñamos la huella del tiempo en nuestra historia, recordamos de forma especial nuestro trayecto, cada uno de los pasos que hemos avanzado. 

Como si de una película se tratara, proyectamos en nuestra memoria aquellos fotogramas más entrañables, aquellos momentos que hemos grabado en nuestro corazón y que arropamos con  cariño en nuestro interior. 

Inevitablemente colocamos en la balanza nuestros logros, nuestros equívocos, decisiones y acciones que han marcado nuestro rumbo, factores todos ellos, que nos han permitido estar donde estamos, ser como somos y vivir de la forma que lo hacemos.  

La vida es una aventura de la que conocemos su comienzo, su punto de partida, pero de la que ignoramos su desenlace, su evolución y su final, quizás radique en ello su belleza, su interés y su grandeza. Cada día se convierte en un nuevo reto, en una pequeña hazaña que debemos aventurarnos a resolver, una nueva oportunidad de sumar, de añadir a nuestros recuerdos, un nuevo paso que antecederá a otro posterior, paso a paso, poco a poco recorremos un camino cada día más sereno y tranquilo. 

La caminata nos serena y calma, miramos las cosas de otra manera, damos paso a la reflexión y al pensamiento y valoramos la vida de manera sosegada. Apagamos la lumbre de unas velas que darán paso a más calor, más vida, más vivencias, damos un paso hacia el siguiente desconociendo su forma ni cariz, nos adentramos en una nueva aventura que resolveremos de la mejor manera, acumulamos en nuestro bagaje nuevas vivencias, nuevos errores y aciertos. 

Acuñamos en este día tan señalado un “feliz cumpleaños”, una frase que hemos consensuado para desear lo mejor, una frase que sin sentimiento carece de valor, una expresión que recoge el cariño, afecto y respeto de quienes la sienten y hacen suya, una ristra de caracteres que carecen de significado si en ellos no ponemos nuestro sentir. 

La vida pasa muy deprisa, cada vez debemos hinchar más nuestros pulmones para apagar la lumbre de tantas velas, pero esto significará que seguimos adelante, que proseguimos nuestro camino y el de tantos que nos rodean, que dispondremos de la oportunidad que se nos brinda cada mañana y de la que debemos hacernos merecedores, no debemos lamentarnos del largo camino recorrido, de la cantidad de años que vamos sumando, tenemos que ilusionarnos por todo el que nos queda por disfrutar y felicitarnos por haber obtenido un balance positivo.

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